P, de poesía

Leo, escribo, siento, sueño, recibo, doy, vibro POESÍA

Versos descontracturados, relajados y desde el alma. Con rima casual, nada de forzarla.

Poesía que me sacude, que me invita a sonreír, a llorar, a extrañar, a dejar ir.

Poesía es animarse a dar el salto. Probar, caminar con los ojos vendados, caerse y reírse de la caída. Es vencer el ‘yo no puedo’. Es mezclar idiomas, texturas, sentires, historias.

Comparto un poema hermoso que escribió mi amigo Bruno cuando estaba de viaje. El poema de por sí es maravilloso y además, tuve la suerte de que me lo recitara en vivo, con los ojos brillosos al recordar todo el camino recorrido.

Dejarse venir

Armar la mochila

Abrazar a la vieja

Subirse a un tren

Mirar el paisaje

Perderse en el viaje

Tocar una puerta

Conocer a un loco lindo

Subir una montaña

Nadar en un río

Andar desnudo

Sentirse salvaje

Vagar un rato

Tener hambre

Sacarse los piojos

Pegarse un baño

Buscar un trabajo

Hacer amigos

Salir de noche

Abrir un vino

Escuchar jazz antiguo

Delirar poesía

Reírse alto

Quedarse dormido

Despertarse en otro lado

Sentirse distinto

Perseguir un instinto

Dedicar tiempo

Arremangarse las ropas

Pisar firme

Enterrarse en el barro

Disfrutar del campo

Silbar cualquier cosa

Excusar un mate

Armar una ronda

Tocar una guitarra

Fumar un tabaco

Celebrar la revolución

Mirarnos a los ojos

Enamorarnos de un plumazo

Sonreír lo simple

Tener hijos

Recibir visitas

Barrer el suelo

Regar las flores

Bailar tambores

Quedar cansados

Hacer silencio

Hacer el amor

Sentirnos satisfechos

Y de vez en cuando

Volver al nido

Abrazar a la vieja

Reencontrarse con amigos

Contar anécdotas

Compartir momentos

Dejarse ir

Dejarse venir.

O de olores

Soy fanática de los olores. Me gusta oler todo, como si esa fuera la primera puerta para descubrir el mundo. Huelo, luego existo.

Me gusta oler la comida antes de comerla, oler el café antes de tomarlo.
Me gusta el olor de mi piel: sentirla limpia, recién bañada, y también sentirla sucia con olor a transpiración después de hacer ejercicio o después de un día largo de trabajo.

El olor del otro me fascina. Me vuelve loca la idea de que cada uno de nosotros tenemos un único olor en la piel y que nos pertenece. El olor de mi piel es muy parecido al de mi mamá, incluso ahora que ya no vivimos juntas, cada día que pasa siento que huelo más parecido a ella.

Me encanta oler a las personas y sentir su olor en todos sus objetos. La ropa, la almohada donde apoya la cabeza todas las noches, la cartera.

Amo el olor del otro cuando lo tengo cerca, el olor que me queda en el cuerpo después de darle un lindo abrazo, el olor antes de un beso, el olor después de hacer el amor, la presencia del otro en mí.

Me encanta poder sentir y percibir tantos olores, tan diferentes uno del otro, me disparan distintas sensaciones, la tranquilidad de sentir un hogar limpio, la comida casera, las flores del jardín de mi abuela, la piel de los bebés .

 

N, de narración

Siempre que tenía que escribir composiciones en mi clase de inglés elegía escribir historias. ‘Narratives’.

Ya estaba dada la frase inicial y tenía que escribir el resto, o al revés, solo tenía la última frase y tenía que escribir todo lo anterior.

Lo elegía porque me resultaba muy fácil escribir e inventar historias enseguida. Además, me divertía crear un universo nuevo mientras estaba sentada en la silla en instancia de examen.

Mi cabeza no para de narrar. Crea historias, imagina lo que puede suceder en una situación, en mi vida, en la de los demás, en la que gente que veo en la calle.

Narrar es crear, es llevar la imaginación al extremo, es traspasar el límite, es ser genuino.