El tren del cielo

Herman y Candelaria Zapp en su libro “Atrapa tu sueño” dicen que pedir ayuda no es malo, es compartir, es invitar a otro a ser parte.

Gracias a la ayuda incondicional de mi tía y mis jefes del laburo anterior, pude hacer la excursión del Tren a las nubes sin quedarme sin ahorros. La realidad es que el pasaje en el tren es muy caro y más, si estás de paso como mochilera. Es un gasto que uno normalmente contempla para vivir una semana, o más, y no para gastarlo en un día entero.

La excursión la comercializa una empresa que mantiene en muy buen estado al tren. Además del clásico trayecto de ida y vuelta en el tren, ahora incorporó nuevos productos variando el regreso.. volviendo en una combi con más pasajeros, luego de una parada en San Antonio de los Cobres, o yendo en el camión Movitrack y volviendo en el tren. Hay para todos los gustos.

Yo opté por la clásica: ida y vuelta en el tren.

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El tren opera de marzo a diciembre y durante la temporada baja -resto del año, excepto las vacaciones de invierno- sale los días sábados desde Salta a las 07 y regresa a las 23hs.

Llegué el sábado a las 06.15hs a la estación, ya estaba llena de gente de distintos lugares. Hice el check in y me subí al vagón terriblemente emocionada y ansiosa.

Son asientos dobles enfrentados, y se arman grupitos de a cuatro. Me senté al lado de una mujer que viajaba con la pareja que teníamos enfrente. Eran de Mar del Plata, primera vez que viajaban al norte, me preguntaron sobre mí y cuando les contaba algún dato de la región que ellos no sabían se sorprendían y se alegraban de tener a “su guía de turismo personal”, unos divinos.

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El viaje es emocionante desde que empieza hasta que termina. Durante los 434 km ida y vuelta que recorre el tren desde Salta hasta el Viaducto La Polvorilla el guía va a explicando la historia del tren, la geografía, la fauna y flora con la que nos vamos a encontrar, en español e inglés. También van pasando videos sobre cada una de las estaciones, el porqué de su nombre, las hojas de coca, la altura, junto con canciones de grupos de folklore.

El pasaje incluye un desayuno, un snack a media mañana y una merienda. Cada uno de los tres son bien completos y con el snack dan una botellita de agua de medio litro que por lo menos a mí, me duró todo el día y no tuve que comprar otra.

El almuerzo es por cuenta del pasajero. Yo me llevé unos sandwichitos. El tren tiene un comedor donde la gente va a comer por turnos porque es chico y no entrarían todos a la vez. Los menúes rondan los $100 por persona con entrada, plato principal, postre y bebida. Atención vegetarianos!! Las 3 opciones de menú incluyen pollo de plato principal así que es mejor que se lleven su propia comida. También hay un bar que vende sandwichitos, no tiene más que eso, y el día que fui yo se habían quedado sin queso.. otro problema para los vegetarianos.

El resto: mate, galletitas que me convidaron.. 

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Como el tren llega a Salta a las 23hs, cené pizza en el comedor del tren. 

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El tren fue construido por el ingeniero estadounidense Richard Maury. Se encontró con el desafío de establecer las vías entre cerros, construir puentes de gran altura para cruzar ríos y comunicar un cerro con el otro. También, a falta de presupuesto, Maury no pudo instalar en esta construcción el sistema de cremallera propio de los trenes de gran altura. Para hacerle frente a este problema, incorporó dos rulos y dos zigzags al recorrido del tren para que el mismo vaya tomando altura.

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Así, en un momento pasamos por esta iglesia

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Retrocedimos, cambiamos de vía, y ascendimos para ganar altura. Entonces, vimos la misma iglesia desde otra perspectiva

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Así, construyó viaductos, túneles y diversos mecanismos para prescindir de las ruedas dentadas que permiten que los trenes asciendan.

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El punto más alto al que llega el tren es el Viaducto La Polvorilla, ubicado a 4.200 metros de altura. Es desde ahí donde se toman las fotos panorámicas de revista, donde se baja a sacar fotos y se encuentra con gente local con sus artesanías en sus mantas coloridas, donde la bocina del tren suena y suena anunciando su llegada, donde me emocioné hasta las lágrimas.

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La locomotora se desengancha, cambia de vía, y se instala detrás del último vagón para empujar todo el tren y llegar hasta el punto más alto.

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La gente hace excursiones para ver “el paso del tren”. Desde abajo nos fotografiaban.

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Al regreso, como la mayoría de la gente volvía en micro a Salta, quedamos solo 14 pasajeros arriba. Volví del lado contrario y me la pasé sacando medio cuerpo afuera de la ventanilla para sacar muchas y muchas fotos cuidándome de no golpearme la cabeza con los postes.

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Certificado de altura

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Yo no lo creía hasta que lo hice. Es una experiencia única, que vale la pena hacerla, al menos una vez en la vida.

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Más información: www.trenalasnubes.com.ar

 

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